domingo, 7 de junio de 2009

Chevron, Shell y el verdadero costo del petróleo

Por Amy Goodman/www.democracynow.org/es

La economía es un caos, el desempleo aumenta, la industria automotriz está colapsando. Pero las ganancias de las empresas petroleras Chevron y Shell son más altas que nunca. Sin embargo, alrededor del mundo—desde la selva ecuatoriana, hasta el Delta del Níger en Nigeria, pasando por los tribunales y las calles de Nueva York y San Ramón, California—la gente está luchando contra las gigantes petroleras del mundo. Shell y Chevron están en el centro de atención debido a sus asambleas de accionistas y a un juicio histórico, dos hechos que están ocurriendo esta semana.

El 13 de mayo, las Fuerzas Armadas nigerianas lanzaron un ataque contra poblados en el Delta del Níger, una zona del país rica en petróleo. Se teme que cientos de civiles hayan muerto en la ofensiva. Una celebración en el poblado de Oporoza, en el área del delta, fue atacada, según Amnistía Internacional. Un testigo le dijo a la organización: “Escuché el sonido de una aeronave; vi dos helicópteros militares disparando a las casas, al palacio, disparándonos a nosotros. Tuvimos que correr a un lugar seguro dentro de la selva. En los matorrales, escuché a adultos llorando, tantas madres que no podían encontrar a sus hijos; todos corrieron para salvar sus vidas”.

Shell afronta un juicio en un tribunal federal de Estados Unidos, el caso Wiwa contra Shell, en base a la supuesta colaboración de la petrolera en la violenta represión del movimiento de base del pueblo Ogoni, del Delta del Níger, llevada a cabo por la dictadura nigeriana durante la década del 90. Shell explota las riquezas petroleras del Delta del Níger, provocando desplazamientos, contaminación y deforestación. La demanda también afirma que Shell ayudó a eliminar el Movimiento por la Sobrevivencia del Pueblo Ogoni y a su carismático líder, Ken Saro-Wiwa. Saro-Wiwa había sido el guionista de la telenovela más popular de Nigeria, pero decidió unirse a los Ogoni, cuyo territorio cerca del Delta del Níger había sido surcado por oleoductos. Los niños de Ogonilandia, como se denomina su tierra, no sabían lo que era una noche oscura, vivían bajo los destellos de las llamaradas, llamaradas de gas del tamaño de un edificio de apartamentos que estaban encendidas día y noche, y que son ilegales en Estados Unidos.

Entrevisté a Saro-Wiwa en 1994. Me dijo: “A las empresas petroleras les gustan las dictaduras militares porque, básicamente, bajo estas dictaduras pueden estafar. Las dictaduras son brutales con la gente, y puedan negar los derechos humanos de las personas y de las comunidades muy fácilmente, sin escrúpulos", y agregó: “En lo que a mí respecta, soy un hombre marcado”.

Saro-Wiwa regresó a Nigeria y fue arrestado por la Junta Militar. El 10 de noviembre de 1995, luego de un juicio arreglado, fue colgado junto con otros ocho activistas Ogoni.

En 1998, viajé al Delta del Níger con el periodista Jeremy Scahill. Un ejecutivo de Chevron que se encontraba allí nos dijo que la empresa transportó tropas de la mal reputada Fuerza Policíal Móvil nigeriana–conocida por su política de “matar e irse”-, en un helicóptero que le pertenecía a la compañía, hasta una lancha petrolera que había sido ocupada por manifestantes no violentos. Dos manifestantes fueron asesinados, y muchos otros fueron arrestados y torturados.

Oronto Douglas, uno de los abogados de Saro-Wiwa, nos dijo: “Está muy claro que Chevron, al igual que Shell, utiliza a las Fuerzas Armadas para proteger sus actividades petroleras. Perforan y matan”.

Chevron es el segundo mayor accionista (después de la empresa petrolera francesa Total) del proyecto del campo de gas natural y gasoducto de Yadana, en Birmania (que la Junta Militar ha renombrado "Myanmar"). El gasoducto es la mayor fuente primaria de ingresos de la Junta Militar, y sus ganacias le sumaron un total de alrededor de mil millones de dólares en 2007. La Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, que fue elegida popularmente como líder de Birmania en 1990, ha estado bajo arresto domiciliario durante 14 de los últimos 20 años, y tendrá que comparecer ante los tribunales nuevamente esta semana (el martes, el gobierno dijo que había puesto fin al arresto domiciliario de Suu Kyi, pero permanece detenida, en espera del resultado del juicio). El gobierno de Estados Unidos prohibió a las empresas estadounidenses invertir en Birmania desde 1997, pero Chevron tiene una exoneración, que heredó cuando adquirió la empresa petrolera Unocal.

Una larga lista en la que se enumeran abusos similares cometidos por Chevron, desde Filipinas a Kazajistán, Chad, Camerún, Irak, Ecuador y Angola, y en todo Estados Unidos y Canadá, es detallada en un “informe anual alternativo” preparado por un consorcio de organizaciones no gubernamentales, que está siendo distribuido a los accionistas de Chevron en su asamblea anual de esta semana, y al público en TrueCostofChevron.com.

Chevron está siendo investigada por el Fiscal General del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, acerca de si la empresa fue “precisa y exhaustiva” en la descripción de sus potenciales responsabilidades legales. Sin embargo, goza de una larga tradición de contratar a gente con poder político. Condoleezza Rice fue directora de la empresa durante mucho tiempo (incluso había un buque petrolero con su nombre), y el nuevo asesor general recientemente contratado es nada menos que el desprestigiado abogado del Pentágono, William J. Haynes, quien defendió las “técnicas de interrogatorio severas”, incluso el submarino. El General James L. Jones, Asesor de Seguridad Nacional del Presidente Barack Obama, formó parte de la Junta de Directores de Chevron durante la mayor parte de 2008, hasta que recibió la designación de alto nivel en la Casa Blanca.

Saro-Wiwa dijo antes de morir: “Vamos a exigir nuestros derechos en forma pacífica, sin violencia, y venceremos”. Un movimiento popular mundial está creciendo para lograr justamente eso.

De: Columna de Amy Goodman
Para: liga_socialista@yahoo.es

sábado, 6 de junio de 2009

TODO EL APOYO A LA HEROICA LUCHA DE LOS PUEBLOS AMAZONICOS

El APRA ha vuelto a recordar que las masacres de su primer gobierno, como Cayara y el Frontón, o el asesinato selectivo, vía paramilitares, de dirigentes obreros y populares como Saul Cantoral no son asunto del pasado.

El 5 de junio del 2009, Alan García, sacándose la mascareta democrática y de ‘diálogo’, ordenó la represión brutal de dirigentes y luchadores indígenas. El saldo de esta brutal represión cuenta con más de 100 heridos, 45 de los cuales con impactos de bala, 27 nativos y 13 policías muertos. Esta masacre contra los indígenas de la Amazonía peruana merece nuestra más profunda solidaridad con la lucha amazónica que se viene desarrollando en diferentes lugares del país y el total rechazo y condena al gobierno y régimen terrorista que pretende imponernos el actual gobierno del APRA.

El APRA llegó al poder con un programa de gobierno demagógico y que se ha ido revelando como mentiroso, uno de los puntos centrales que le vendieron al pueblo peruano fue la no firma del TLC. Hoy producto de esta felonía se han promulgado una serie de decretos que vulneran la soberanía del país y embargan nuestros recursos naturales a manos extranjeras, para permitir los acuerdos firmados del TLC con EEUU, además con China y Chile. Es dentro de este marco legal que se pretende concesionar, los bosques amazónicos, el subsuelo, el agua, minerales, petróleo, gas, etc. al mejor postor. El argumento del gobierno: “los nativos y comunidades campesinas son una minoría de la población peruana que no pueden entorpecer el desarrollo del país”,… “esto nos pertenece a todos los peruanos”. Pero en palabras de Aurelio Pastor (parlamentario aprista) “el objetivo de las normas es incentivar la inversión privada”, es decir, romper con los derechos colectivos que los pobladores amazónicos tienen sobre su territorio en favor de la propiedad privada empresarial.

La actual lucha amazónica marca el punto más alto y un salto en el desarrollo de las luchas populares en nuestro país, que, a diferencia de principios de la década tiene una población que viene recuperando iniciativa de lucha, se reagrupa en torno a organizaciones resueltas a luchar con independencia y dispuestas a llegar hasta el final y sobre todo va redescubriendo métodos y tradiciones que el neoliberalismo intentó barrer con el terror fujimorista, la imposición continuista de Toledo o la sebosa humanidad de los apristas que hoy están en el poder.

No se trata de una lucha aislada, es la lucha por nuestra soberanía, los amazónicos expresan hoy mejor que nadie la necesidad de defender un patrimonio que no se puede negociar, la amazonia es un ecosistema frágil donde cualquier perturbación puede desencadenar la desaparición de especies únicas de plantas, animales y de las comunidades humanas que viven de ellos, además de ser el único “pulmón” del mundo. No se trata de “tierras eriazas”, es decir, sin uso, por el contrario son bosques, ríos, montes que forman parte de un delicado equilibrio y esto lo sabe el “experto” Antonio Brack, ministro neoliberal del ambiente.

El hecho de que el gobierno haya derogado alguno de estos decretos sólo ha sido posible por la presión y movilización de los pueblos originarios. Va contra la implementación de la política económica hambreadora y de saqueo de nuestros recursos a manos de las transnacionales capitalistas. Tengamos en cuenta que estos planes son parte del proyecto que el imperialismo tiene para salir de su crisis cargando sobre nuestros países sus miserias.

Impulsemos la victoria de los pueblos amazónicos para que sirva de ejemplo a la clase trabajadora (que está siendo golpeada por la crisis económica) para movilizarse, emprender una lucha organizada y unitaria que fusione en un solo puño la lucha de los trabajadores del campo y la ciudad.

La CGTP debe dejar de lado la negociación y el cálculo electoral e impulsar medidas de lucha con una política que marque una posición clara ente la masacre y el genocidio perpetrado por el Estado, debe convocar a movilizaciones y acciones de lucha concretas asumiendo la lucha amazónica como una lucha por nuestra soberanía territorial frente a la penetración imperialista en nuestro país. La dirección de la FDTC debe hacer otro tanto. Es hora de concretizar la más amplia unidad para enfrentar la ofensiva autoritaria del gobierno y abrir un nuevo capítulo en las luchas populares.

Exigimos la derogatoria inmediata de los decretos legislativos inconstitucionales que afectan a los derechos de las comunidades nativas.

Llamamos a todo el pueblo a salir a las calles a respaldar esta importante lucha que involucra a todos los peruanos. Derrotemos la Violencia Aprista y a su gobierno con el Paro Nacional de todo el pueblo



Muerte al gobierno aprista-genocida y sus lacayos.

Por una asamblea constituyente soberana y con poder, con representantes de los trabajadores.

Formar asambleas populares y comités de apoyo.

Huelga general indefinida, hasta que caiga el gobierno.

Todo el pueblo a las calles.

Muerte al capitalismo, por un gobierno obrero campesino y popular

Socialismo o muerte, venceremos.

Viva la lucha de los pueblos amazónicos.



Cusco 6 de junio de 2009

Liga Socialista y Juventud Socialista

miércoles, 6 de mayo de 2009

Aprender de otros: La lucha antiburocrática en Argentina

Elecciones en nuevo sindicato subte
Luego del plebiscito que se realizara en febrero de este año donde la mayoría de los trabajadores se expresaron por la creación de un nuevo sindicato por fuera de la burocracia de la UTA, se está viviendo en la nueva organización una intensa actividad. Compañeros y compañeras cobran la cuota a los más de 1500 afiliados en ¡¡sólo dos meses de existencia!! (una cantidad que sube diariamente).
Éste es un aspecto distintivo ya que la cuota no es compulsiva sino que se cobra mes a mes, en mano, como era tradicional en los sindicatos anarquistas y socialistas de principios del siglo pasado. Al mismo tiempo se desarrollan reuniones para discutir diversos aspectos que van desde la creación de secretarías como la Secretaría de Género, de Cultura, cuestiones sobre la cobertura de salud, recreación, etc, buscando el involucramiento de los compañeros y compañeras de todas las líneas. En medio de todo esto, un nuevo paso significativo que consolida este sindicato surgido de una de las luchas
antiburocráticas más importante de los últimos quince años en Argentina, es la realización de las elecciones del nuevo cuerpo de delegados. Sí, nuevos compañeros u otros que han estado siempre al frente de la lucha y que han sido ratificados, en elecciones de todas las líneas y talleres, con una alta participación de casi 1800 trabajadores, a pesar de la campaña desplegada por la burocracia y todos los impedimentos puestos por la patronal a los trabajadores para que pudieran ir a votar. Ni los matones de la UTA (Unión de Trabajadores Argentinos), ni la patronal, ni el gobierno (que niega la legalidad del nuevo sindicato) han podido detener la decisión firme y consciente de los trabajadores y trabajadoras del subte. Para ellos y ellas toda la solidaridad de clase y felicitaciones por este nuevo triunfo.
El internacionalismo proletario no significa tanto conocer las experiencias de los obreros de otras partes sino, sobre todo, aprender de ellas.

La industria de la carne desata una nueva plaga Influenza porcina: Un sistema alimentario que mata

Algunas apreciaciones sobre la influenza humana:

1. Parece que no solo la guerra o cargar directamente sobre los trabajadores la crisis será útil para que la burguesía mundial salga del hoyo en el que se encuentra. Hoy podemos ver una nueva forma, las pandemias.
2. No sería nada raro que la industria farmacéutica tenga algo que ver con esta pandemia con la intención de reactivar este sector.
3. Por los trastornos económicos-sociales en las actividades de los trabajadores a causa de la pandemia su situación se agravará y las luchas aumentaran.
4. Cuando la represión no puede detener la lucha de los pobres, una pandemia quizá si lo pueda.
5. La crisis recibe como anillo al dedo esta pandemia pues podría por un lado reactivar un sector productivo (el farmacéutico), por otro distraer la atención de los trabajadores de los efectos de la crisis.
6. Con esta pandemia los sistemas sanitarios o de salud en cada país evidenciaran que el capitalismo no esta preparado para salvar a la humanidad de un pandemia de estas o peores características; solo vasta mencionar que la cura saldría solo en 06 meses promedio (aunque es sabido que no lo sacan antes porque no es rentable, necesitan mas infectados). Por lo cual la cuestión de la salud dentro del programa revolucionario será mucho más evidente, pues quienes mueren no son los de la burguesía.
7. Una buena forma de reducir el desempleo es matando desempleados.
8. si luego de la crisis el mundo ya no seria el mismo, luego de esta pandemia más aún.
9. La pandemia será una linda mascara para garantizar los despidos, cierre de fabricas, vacaciones forzosas, etc. Sin tener que decirlo así. Con la excusa de evitar los contagios.
10. Sin duda alguna la pandemia esta jugando el papel de psicosocial en el planeta entero.
11. La pandemia servirá a dos vías y dependerá de las fuerzas que ambas partes puedan desplegar; o servirá para que la crisis la paguen los trabajadores sin resistencia alguna, o, servirá para garantizar trabajo de propaganda por la revolución socialista y el socialismo.

viernes, 24 de abril de 2009

VRAE: ¿SUBVERSIÓN O NARCOTRÁFICO?

VRAE: ¿SUBVERSIÓN O NARCOTRÁFICO?

Los Valles conformados por los ríos Apurímac y Ene se han vuelto una zona emblemática para la actividad del narcotráfico, los cultivos de hoja de coca, la actividad de un remanente de lo que fuero el PCP sendero Luminoso y un dolor de cabeza para el gobierno. Es una zona alejada de los centros urbanos y presenta una logística complicada para la presencia del Estado centralista y criollo peruano. Prácticamente es una ‘tierra de nadie’.
Hace poco, debido a la matanza de 14 soldados y un capitán del ejército esta zona conocida como el VRAE ha saltado nuevamente a la palestra nacional. Desde el Estado y los grandes medios de prensa se han dicho y ensayado muchas explicaciones. Es difícil tomarlas en cuenta pues el desconocimiento de lo que sucede en esta zona proverbial entre los políticos criollos, autoridades del Estado y el periodismo capitalino.
El principal argumento o explicación que escuchamos los ciudadanos de a pie, los trabajadores y población en general es que fue un acto terrorista perpetrado por una facción de senderistas, asimismo, que el ejército necesita más presupuesto, que se tiene que cambiar la estrategia militar, priorizar el trabajo de inteligencia y ganarse a la población, etc. Todo esto no son sino medias verdades y debemos saber que la media verdad es una mentira completa.

El problema de fondo es el narcotráfico no la actividad de Sendero Luminoso.
Lo que no se dice o se pasa por alto olímpicamente es que el narcotráfico ha avanzado en el país. Hace muchos años el periodista británico, Simon Strong , escribió que el narcotráfico avanzó y narcotizo el Estado peruano desde los ochentas. El paso de los años y la historia confirman este acerto que ha sido confirmado y repetido por varias investigaciones posteriores.
Ahora el VRAE ha devenido en la zona más próspera del Perú en la producción de cocaína, tanto así que nuestro país se ha convertido en el segundo productor mundial de este estupefaciente, sin embargo el facilismo del gobierno aprista, de ministros generales y demás políticos del poder es desviar la atención ciudadana y echarle la culpa a una organización política inexistente en términos cuantitativos y cualitativos. Todos ellos hacen de la vista gorda o evaden el principal problema nos hablan de una lucha contra la subversión pero parecen ignorar que los narcotraficantes dominan en la zona y están muy bien armados en defensa del multimillonario negocio de la cocaína.
Pero ¿por qué ese interés de desviarse del problema esencial? ¿Por qué distorsionar la realidad?
La producción de hoja de coca bordea alrededor de las 120 mil toneladas, de las cuales sólo 9000 van hacia el consumo tradicional y la producción industrial (según el sociólogo Jaime
Antezana), el resto se utiliza para la fabricación de clorhidrato de cocaína. Muchos años atrás el negocio ilícito sólo lograba producir la pasta básica (materia prima para la transformación en cocaína) que se exportaba a Colombia. Pero ahora nos hemos convertido en país productor y exportador de cocaína. Según el diario norteamericano New York Times el Perú produce anualmente 290 toneladas de cocaína (¡!) esta cantidad, traducida en dinero significa, según los expertos, unos 18 mil millones de dólares, suma equiparable al total de minerales, textiles y productos agrícolas que exportamos. Según el periodista Carlos Angulo Rivas 18 toneladas de cocaína son para el consumo interno de conspicuos empresarios, jueces, políticos, periodistas y militares de alto rango.
Pero de esto no habla el gobierno ni sus ministros, prefieren repetir machaconamente que el problema es la subversión y el terrorismo porque esto les rinde réditos políticos, porque así engañan a la población y de paso preparan el terreno para el uso de la represión militar en caso de que las luchas populares desborden o se salgan de control.
Con el afán de encubrir el próspero negocio del narcotráfico distorsionan la realidad y nos hablan de luchar contra el terrorismo y los remanentes de Sendero Luminoso. Por eso es que no hay grandes pesquisas sobre los ingentes insumos para la industria del ‘oro blanco’. La ministra aprista Mercedes Cabanillas ha planteado que se necesitarían 30 millones de dólares para implementar garitas ambulantes de la policía para combatir el transporte de insumos hacia el narcotráfico, porque es difícil controlar y revisar los camiones que transportan estos insumos, sin embargo, nos preguntamos ¿cómo es que pasan los insumos químicos que ingresan a las zonas productivas, y entre esos insumos, las ingentes cantidades de kerosene? (diariamente pasan miles de galones, aproximadamente 3 mil)¿No están acaso todas las entradas al VRAE cubiertas por la policía y el ejército? ¿Cómo se traslada toda la cocaína producida? ¿No se conocen los aeropuertos clandestinos o se hacen de la vista gorda las autoridades? Lo que pasa es que el narcotráfico está infiltrado entre las instituciones estatales. Es imposible recordar ahora el narcoavión presidencial en la época de Fujimori o un buque de la Marina de Guerra lleno de droga. Ejemplos abundan. Hace pocos días (20 de abril) se filtró a la prensa el caso de dos policías, que en una requisa de pasta básica (PBC) fueron cogidos ‘in fraganti’, la ministra del interior simplemente no quiso hablar de esto.

El plan excelencia 777 y la estrategia en el VRAE
Siguiendo los planes del Pentágono contra el ‘narcoterrorismo’ el gobierno, extrañamente concedió a las FFAA un papel central en la zona del VRAE. Allí en coordinación entre el ejército, la marina y la aviación se impulsó una fuerte ofensiva militar y con apoyo de información norteamericano.
La estrategia se centraba en dos objetivos, dar un duro golpe a la subversión y tomar el control del Vizcatán, sin embargo, debido a la matanza de los soldados, entre ellos un menor de edad, el país se enteró de que ninguno de estos objetivos se cumplió. No podía cumplirse, desde el comienzo estaba mal planteada la estrategia, se lucha con fantasmas. Sendero no existe o su potencial está sobredimensionado.
De hecho, lo que existe, en la estrategia militar es la misma fórmula que ha venido aplicando el Estado desde la aparición de la ‘lucha armada’ en los años 80: asesinatos de pobladores para justificar su plan, como el caso de humildes campesinos (ejecuciones extrajudiciales con tiros en la nuca) y de una mujer embarazada junto a sus dos niños de 2 y 5 años. El ministro que más se parece a un fantoche justificó el asesinato de esta mujer y sus pequeños hijos diciendo “¿qué diablos hacía esta mujer en Vizcatán? ¿Estaba rezando el rosario?”. El asesinato se produjo a las 7 de la mañana junto a toda su familia, en su propia finca, porque se negaron a , abandonar su finca que ahora es usada como base de operaciones. Es decir desde el Estado se termina avalando la impunidad y la guerra sucia, continúa pensando que la acción militar es suficiente.
Los ‘enfrentamientos’ militares no tienen sentido mientras el gobierno se haga de la vista gorda frente al narcotráfico, mientras no se combata contra el tráfico de insumos que utilizan los narcotraficantes para transformar la hoja de coca en cocaína que van para la zona del VRAE. Si bien existen remanentes del maoísmo de Sendero Luminoso, estos no plantean la lucha armada como una salida política para los problemas del país sino que se han convertido en elementos funcionales al narcotráfico, es decir, han degenerado, más allá de que su táctica hacia la población haya cambiado.
De esta manera, se termina protegiendo al negocio del narcotráfico bajo el argumento de que se combate a la subversión. En esta misma lógica cae el llamado del Partido Nacionalista que pide unirse a implementar un Plan de Paz y Desarrollo para la zona, restando importancia a las causas del conflicto y exigiendo acciones sociales y mano dura al mismo tiempo. El ejército tiene una negra historia en ejercer la violencia contra los más indefensos, los campesinos pobres, presentándolos como terroristas. Como una broma macabra la historia parece repetirse, así no hay justicia, menos democracia y peor aun la tan aludida reconciliación nacional.
En este camino, el país va en una peligrosa dirección hacia la militarización de ‘zonas de guerra’. Para ello cuenta con la inestimable cooperación militar norteamericana, que además le serviría, llegado el caso, de utilidad geopolítica y militar. Es inobjetable la existencia de una base militar norteamericana en la zona justificada como un Centro de Operaciones e Inteligencia Conjunta con el supuesto objetivo de apoyar la ‘pacificación’ y realizar ‘acciones cívicas”.

El fracaso de la estrategia subversiva
Debido a crasos errores tácticos de la estrategia que provocó la muerte de militares, el gobierno prometió algunos cambios y más recursos a para las FFAA. Se priorizará el trabajo de inteligencia militar, y una política para ‘ganarse a la población’, se evitará reclutar a menores de edad, etc.
Pero ¿por qué son tan resistidos o no son aceptados los militares por la población? ¿Cómo apoyarlos si se comportan como ejércitos de ocupación? ¿Acaso no se han presentado casos de robo de animales y violaciones por parte de militares y policías? ¿Cómo conseguir el apoyo de los campesinos si, bajo el pretexto de la lucha antidroga, el ejército trabaja codo a codo con militares de EEUU que pretende apoderarse de la Amazonía y sus riquezas?
Nos anticipamos a anunciar un nuevo fracaso, pues, como dijimos al comienzo, el objetivo está equivocado. No es la subversión sino al narcotráfico al que hay que combatir. Segundo, la realidad de la zona no cambiará con unos cuantos millones destinados a la zona, pues sólo sirven para justificar que se hace algo. Mientras tanto, no existe un plan alternativo a la sustitución del cultivo de la hoja de coca, el abandono de la zona persistirá, más allá de sendas declaraciones, hechas solo para redituarse políticamente y para los titulares de la prensa.
En otro artículo nos ocuparemos sobre los remanentes del “terrorismo” de Sendero Luminoso en la zona.

jueves, 16 de abril de 2009

Cine: ¿quién quiere ser millonario?, para no olvidarnos de los aparatos culturales burgueses

A propósito de la película 'Slumdog Millonaire'
No es ningún secreto para el marxismo que, en base a la enorme miseria de la abrumadora mayoría de la población (despojada de todo medio de producción, a excepción de su fuerza de trabajo) surja la gran riqueza de los capitalistas. Y esto es lo que ocurre, también, en la industria cinematográfica a escala mundial; lo mostró claramente Hollywood en su última entrega de premios.

En efecto, las últimas semanas han aparecido cientos de artículos analizando el significado del “reconocimiento” a los últimos films producidos; muchos han señalado, en alguna medida, cómo, la multipremiada película india ¿Quién quiere ser millonario? (Slumdog Millonaire), que se llevó 8 de los 10 Oscars a los que estaba nominada –incluyendo el de “mejor película”-, es una muestra de esto.

Los slumdogs (que hacen millonarios a otros)

En Argentina son conocidas como “villas miseria”; en Brasil son “favelas”; en Perú, “barrios jóvenes”. En la India son los “slumdogs” los pobres habitantes de los suburbios (el diccionario Espasa-Calpe de inglés dice que, en “sentido figurado”, un slum es una “pocilga”[1]). Allí fue donde se filmó la multipremiada y ganadora indiscutida en “la noche de los Oscar”, Slumdog Millonaire.

La película fue filmada en Dharavi, el mayor suburbio de Asia: apenas 175 hectáreas que concentran cerca de 1 millón de habitantes. Este barrio, uno de los más pobres del mundo, recibe a miles y miles de desplazados de Bombay (o Mumbay), capital financiera de India. Allí llegan musulmanes, bengalíes y otros, que forman una “industria local” que (sobre)vive del reciclaje diario de la basura, trabajando en las 15 000 pequeñas fábricas y los 30 000 talleres que se calcula hay. Ellos emplean las 6 000 toneladas diarias de desechos que produce Bombay[2] -una ciudad de 15 millones de habitantes-.

Pese a la “alegría” del presidente por los Oscar a la película que refleja (en parte) esta realidad, lo cierto es que el gobierno quiere esas tierras, ya que al estar en el distrito financiero son muy cotizadas: actualmente son las más caras del mundo. Hay 19 grandes capitalistas interesados en levantar una nueva y más grande “city hindú”, que le redituaría al gobierno unos 10 000 millones de euros.
Pero lo fundamental –negocios inmobiliarios aparte- de esta entrega de Oscars es cómo, la internacionalización capitalista opera en esta industria, haciendo surgir de la pobreza la riqueza (para unos pocos): Slumdog… ya ha recaudado 160 millones de dólares en el mundo, sólo de taquilla (venta de entradas).

Hollywood y su entrelazamiento (económico) “globalizador”

Un artículo explica así el fenómeno: la India, dice, es un “apetecible y además democrático subcontinente de 1 150 millones de personas que tiene una exitosa megafactoría cinematográfica, Bollywood, y hacia el que productores y actores norteamericanos miran sin disimulo. Y al revés: el magnate indio Anil Ambani inyectó el año pasado 600 millones de dólares en Dreamworks, la productora de Spielberg”[3]. Este “ida y vuelta” consiste entonces en cómo, Hollywood, ingresa a un enorme mercado de más de 100 millones de personas-consumidores, aprovechando que el cine es parte fundamental de la cultura popular de la India. Y cómo a su vez puede producir sus propias películas a bajo costo (en equipamiento, salarios del personal técnico, etc.) para vender otros productos al resto del mundo –lo que como vimos incluye una nueva élite india socia de Hollywood-. Lo “nuevo” en el caso de Slumdog Millonaire es que ahora se “exportan” (como una “muestra democrática multicultural”) los mismos actores y dramas indios… aunque el director y la producción son ingleses. Valga como ejemplo de la conveniencia de asociación esta comparación de costos: mientras que Titanic costó 280 millones de dólares, Slumdog… sólo 15.

Otro análisis dijo que el éxito de Slumdog… “es posible interpretarlo a la luz de cierta tendencia globalizadora que ha venido experimentándose en los últimos años: Hollywood se ha vuelto un poco ambulante: filma donde la inversión resulta más barata (con la vista puesta en mercados que todavía no domina), y en esa estrategia incorpora la dosis de osadía y novedad de la que carece su gran producción mainstream, con lo que genera el efecto ilusorio de una vivificadora renovación. Unas gotas de exotismo sin excesivo riesgo, al fin, porque por lo general no le imponen una mirada distinta sobre el mundo: sólo lo llevan a traducir a otras lenguas y a otros paisajes sus viejas recetas”[4]. Los habitantes de Dharavi se encontraron ante estos acontecimientos divididos: unos, ante el “estrellato” mundial por el reconocimiento de Slumdog… tenían la esperanza de recibir alguna ayuda (“Quizás ahora los políticos hagan algo con toda la atención que estamos recibiendo”, dijo una vecina del slum a la prensa); otros, más “realistas”, expresaban un escepticismo total: uno dijo “No veo ningún cambio en Dharavi y no veré ninguno en toda mi vida. Nuestros políticos no han podido cambiar nada durante sesenta años, entonces ¿qué harán estos cineastas? Vendrán, grabarán imágenes y sacarán dinero. Estaremos aquí hoy, mañana e incluso en los próximos sesenta años”[5].

La cultura amenazada (y utilizada)

Es evidente que la gran industria cinematográfica dominante se hace eco de la crisis mundial: “Hollywood, como nunca, tomó nota que la crisis subió a escena y que la factoría de sueños deberá replantearse su fisonomía y sus inversiones a la sombra del gran parate mundial”[6]. Y ante ello, Slumdog… busca funcionar como “un espeso y heroico melodrama de amor y supervivencia en la violenta Bombay. Su Oscar sugiere un camino: nada de cuestionamientos al sistema ni de tremendismos altisonantes ni de denuncias recargadas; el mundo -nos dice la Academia- sólo está para la esperanza”[7].

En momentos donde el mundo capitalista se encuentra en crisis, Hollywood se posiciona ante el “cambio” de la “obamanía”: una verdadera simulación de “apertura”[8], que es demagogia cinematográfica a gran escala, donde hay premios para producciones donde hay gays (Mi nombre es Harvey Milk[9]), actrices españolas (Penélope Cruz) y “milagros” donde cualquiera se hace millonario.

Sin embargo, la realidad podrá más que cualquier fantasía que difunda la clase dominante desde sus monopolios culturales y, ante la amenaza a la vida (y a la cultura y al arte) que representa el actual hundimiento económico capitalista, la lucha de clases, que surgirá como respuesta la debacle burguesa, será más fuerte que cualquier “magia”, impactando positivamente la retina (y la mente) de millones.

martes, 14 de abril de 2009

LA LIGA SOCIALISTA ANTE LA CONDENA A FUJIMORI

Alberto Fujimori, un personaje que en 1990 llegó al poder mintiendo, un personaje que, al poco tiempo de salir electo, se dio un autogolpe, aplicó una guerra sucia con elementos fascistoides y fomentó la entrega del país a las transnacionales bajo el pretexto de la guerra contra el terrorismo y del control de la inflación, un personaje que amplió a todos los niveles la corrupción generalizada y que renunció a la presidencia de la república vía fax, ha sido hallado culpable de delitos de lesa humanidad, de violación a los derechos humanos, entre otros graves casos y ha sido declarado culpable. Con esta sentencia Alberto Fujimori se ‘graduó’ legalmente como asesino, corrupto e inmoral ante los peruanos y ante el mundo.
La repercusión de los cargos imputados y de su sentencia ha trascendido las fronteras nacionales. Los diarios más importantes del mundo han reproducido en sus editoriales y titulares el fallo de la justicia: “Perú ha hecho historia”, “Un fallo histórico”, “Culpable” son las frases más repetidas, pues no es frecuente que se juzgue a un ex presidente.
Los jueces no pudieron encontrar ningún atenuante que lo beneficiara, más al contrario aprobaron todos los puntos que sustentaban su acusación desestimando todos los recursos de su abogado y del propio Fujimori. La sentencia no es definitiva, Fujimori apeló la decisión.
Sin embargo, y más allá de esto, la declaración de culpabilidad y la sentencia marca un hito en la lucha democrática y en la tarea histórica de abrir un nuevo curso histórico para el país. Por tanto, es innegable que este resultado tenga incidencia en la política peruana.
Desde ya, están pendientes más juicios, porque los delitos de Fujimori no han sido solo estos casos paradigmáticos, sino que hay más acusaciones de homicidio múltiple que deben ser investigados y no solo a Fujimori sino que implica a otros personajes de su régimen dictatorial.
Pero también deberá ir poniendo las barbas en remojo el actual presidente Alan García Pérez y el vicepresidente general Giampietri, por delitos similares a Fujimori. Más allá de que los escenarios fueron diferentes, los muertos de los penales de El Frontón y Lurigancho, las matanzas de Accomarca, Llocllapampa, Pomatambo, Parcco Alto, Puccas, Cayara, Los Molinos y otros, también fueron crímenes de lesa humanidad que no se pueden perdonar y son imprescriptibles.
La condena que recibió Fujimori representa además una postura frente a la guerra sucia que se impuso en el país desde 1980, de la que también fueron responsables los gobiernos de Fernando Belaunde y Alan García. Pues las víctimas, en su mayoría humildes campesinos, que se cuentan por miles, fueron torturados, desaparecidos y ejecutados extrajudicialmente.
La condena también condena el golpe del 5 de abril, los escándalos corrupción, la perversión de las instituciones gubernamentales y del poder del Estado. Los jueces encontraron responsabilidad penal en el ex dictador por haber creado y dirigido una maquinaria extralegal o paraestatal, que actuó con alevosía (saña, traición, infamia, felonía) para acabar con sus opositores.
Ahora bien, esta sentencia no significa automáticamente que el poder judicial sea una institución proba y limpia. Mantiene una estructura heredada del fujimorato, también está vinculada con fallos a favor de narcotraficantes, está plagada de corrupción y no goza del respeto ciudadano. Por lo tanto no hay que dejarse confundir por los defensores de la actual institucionalidad democrático-burguesa.
Está pendiente un juicio de la historia. Está pendiente porque quienes juzgarán serán los explotados y oprimidos del Perú a través de un cambio revolucionario. Decimos esto pues, si bien es cierto que ahora pesa una condena y cárcel para el reo Fujimori y otros cabecillas, las acciones políticas, económicas y legales que implementó continúan siendo aplicadas y son las que continúan haciendo daño, no solo al país como nación sino al conjunto de trabajadores. Con el pretexto de la lucha contra la inflación Fujimori impuso el actual modelo neoliberal que somete al país a los dictados de las transnacionales, del FMI y del imperialismo. Impuso una constitución bastarda en la que se apoya el actual gobernante García Pérez para seguir entregando el país a la voracidad capitalista, para disponer leyes que criminalizan y penalizan la protesta social, como la que autoriza a la policía a disparar contra manifestantes para disolver las protestas y justas luchas populares.
La actual democracia está en crisis no solo en el país sino en todo el mundo. Con el juicio y la condena a Fujimori se ganó una importante batalla democrática, pero queda aún por ganar otras batallas en el terreno económico, político y social. Cuestiones que esta democracia no otorgará sin lucha. Esas grandes luchas, aun pendientes, las hará el pueblo organizado, no la institucionalidad democrática. Todas estas significarán la revolución social que las mayorías reclaman.